lunes, 9 de abril de 2012

En la sala 26 de @laexpoexpandida: "Espacios Abandonados"


Giorgio De Chirico, La torre roja 2. 1914
Silencio en el barullo.
La ciudad es un motor social, político, económico y cultural. Lo que allí empieza se expande como la pólvora… El ruido, esa es la gran característica, del ir y venir de transeúntes, los flâneur en época de Manet, hacen de ella un lugar estridente y a la vez, silencioso puesto que la idea de la metrópoli de principios de siglo XX como un espacio individualista, introvertido y alejado de los sentimientos es algo que aún late en la relación entre ésta y los ciudadanos. Uno sabe que detrás, alrededor, al lado o en frente hay un espacio abandonado: entre tanto bullicio, tecnología, belleza, luz o movimiento, se levanta la ausencia.

 Esa ausencia ha provocado el abandono tanto de lugares que están dentro como fuera de los núcleos urbanos y las causas han sido varias:
Ø  Circunstancias sociales, culturales, políticas o económicas à despoblación, delincuencia, desempleo, desindustrialización, inmigración, guerras, crisis financieras…
Ø  Desastres naturales o accidentes nucleares ( el más conocido e importante: Chernobyl)
Ø  O simplemente, el paso del tiempo…

A la hora de abordar este tema, nos encontramos con que la historia mundial está repleta de estas circunstancias que, por supuesto, no han sido, ni son, ajenas al arte. Como testigo de su tiempo, las manifestaciones artísticas han desenfocado el centro para enfocar la periferia: el submundo. El movimiento “Urbex” o “Urban Decay”, es esa exploración urbana que nace del deseo de adentrarse en los espacios abandonados.
En este contexto, el artista se ha convertido en un explorador que se introduce en estos mundos congelados y reflexiona sobre el paso del tiempo y la degradación,  la condición humana y el contraste entre el silencio de éstos con el ruido de aquellos.

Estragos del tiempo: vuela la imaginación.
Julia Solis, es una artista estadounidense, involucrada en la corriente “Urbex” y conocida por las fiestas que organiza en los túneles del metro de Nueva York. Su indagación en los espacios abandonados llega hasta tal punto que le ha hecho introducirse en el cine y es productora ejecutiva de “American Ruins”.

Estación central de Michigan

El objetivo de su cámara se convierte en un topo que llega hasta los sitios más insospechados. Solis se cuela en cualquier espacio e incluso, hace de su trabajo personal, una experiencia colectiva puesto que tiene una agencia de viajes en internet: Dark Passage. En ella ofrece excursiones con tres niveles de riesgo: el más sencillo es infiltrarse en un complejo de patinaje sobre hielo abandonado; el más complicado es pasear por los túneles del metro sin ser atropellado.

Beautiful Things

 Todas las imágenes que a continuación se suceden pertenecen a su trabajo “Darkpassage” (2010): una serie de fotografías en las que muestra la soledad de los espacios públicos. Ella enfoca el destierro que han sufrido esos espacios, que aluna vez fueron lugares muy transitados y ahora son una realidad aislada y triste.

Este es (o fue)  el  Hotel Psychedelia, icono de la modernidad y de la decrepitud. La imagen es tan poderosa que deja de ser plana para adoptar una dimensión sensorial… parece que el polvo del desperfecto nos ensucia la mirada…

Hotel Psychedelia

Ciertamente, es incómodo y, a la vez, fascinante ver esos espacios degradados, sucios y fantasmagóricos. La imagen del morbo está servida en los teatros, las fábricas de papel, las escuelas o las prisiones…






























Teatros Abandonados














Este tipo de fotografía que se adentra en el submundo, tiene un alto contenido psicológico, apunta directamente al botón que dispara el subconsciente y la imaginación del espectador y hace que toda la información de lo que fueron estos lugares se nos quede corta. Queremos saber más de lo que muestran.  




Escuela

La vida, el progreso, la ciencia se quedaron atrapadas… La imaginación se dispara…


















Prisión Farm




















Signo de desindustrialización
Uno de los casos más relevantes es el de las minas de carbón en Hashima Island. La ciudad de esta isla fue creada ex profeso, en 1887, en Japón para el desarrollo de una comunidad dedicada a la minería del carbón.  Se convirtió en punto de referencia y ejemplo de la industrialización que estaba llevando a cabo el país desde finales del siglo XIX.
Ya se sabe lo que pasa con las materias primas: no son eternas… En los 60’s el petróleo fue reemplazando al carbón y empezó la cuenta atrás para el cierre de las minas de carbón de todo el país. Las de Hashima Island cerraron en 1974 dejando un espacio vacío, destruido y escalofriante que ha dado lugar a que el sitio se conozca como “Ghost Island”



En sus orígenes, la isla fue habitada por 500 coreanos forzados a trabajar durante la II Guerra Mundial: entre 1939-1945. Hashima Island tenía poco más de un kilómetro cuadrado de extensión pero con el año 1959 llegó a alcanzar una densidad de población de 83.500 personas/km², lo que supuso una de las mayores densidades de población registradas en el mundo.

 
Escuela en los años 40























             Ciudad habitada y en constante producción

 
Ese aumento de población supuso una nueva organización en las viviendas. Para albergar a estas familias trabajadoras, se construyeron, por primera vez en Japón, bloques de apartamentos de hormigón armado. Actualmente se encuentran en estas condiciones:


 Bloques de edificios abandonados


Después de 35 años cerrada, en 2009 la Isla se abrió como atracción turística, de forma que miles de curiosos se acercan en barco para ver estas ruinas.
Ni decir tiene que no sólo los ojos de los visitantes son los que se han parado a contemplar esta isla, también lo han hecho los de los artistas. En 2009, Guillaume Corpart Muller y Jan Smith inauguraron la exposición "Fantasmas de Gunkanjima" en el centro cultural de la embajada de Japón en México. 

Cartel de la muestra




26 de abril de 1986, Chernobyl: una zona de exclusión.
El reactor 4 fue el lugar de la explosión en la central nuclear de Chernobyl. Fue un desastre que emitió 500 veces más radiación que la bomba atómica de Hiroshima en 1945. Sin aviso, la radioactividad llegó a los campos, al agua, a la población y a los que estaban de camino: al presente y al porvenir. Según los expertos, la herida de esta devastación tardará en cerrarse 25.000 años.
La central nuclear de Chernobyl se encontraba a una distancia de 3 kilómetros al norte de la ciudad de Pripyat, a 14,5 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chernobyl,  a 16 kilómetros de la frontera Ucrania-Bielorrusia y a cerca de 110 kilómetros al norte de Kiev. 




La ciudad de Pripyat, junto a la estrella del mapa, nació el 4 de febrero de 1970 expresamente para ser el hogar de los trabajadores y sus familias de la central nuclear. Era uno de los tantos proyectos ideológicos del régimen comunista ruso: un cartel de propaganda hecho realidad bajo el mandato del presidente Leonid Brezhnev.

Ahora es una ciudad fantasma dentro de la zona de exclusión de Chernobyl. 


Valla que limita la zona de exclusión


La fotógrafa ucraniana Elena Filatova(1974) hizo un viaje en moto a la central nuclear de Chernobyl 18 años después y puso especial atención en Pripyat. En su página web se encuentra el material visual de este viaje así como unos diarios, de los que se dijeron que contenían más literatura que realidad…



Pripyat en la actualidad



















                                        Filatovalleva en sus manos un Geiger, medidor de radioactividad

























Parque de atracciones que se construyó para la Fiesta del 1 de Mayo (Día del Trabajo) de 1986



Robert Polidori ( 1951), fotógrafo de nacionalidad canadiense y afincado en Nueva York, cuyas fotografías son visualmente muy potentes y emocionalmente tienen una alta capacidad evocadora.  Pone su cámara al servicio de los desastres naturales (como Nueva Orleans después del huracán Katrina)  o artificiales. En el año 2001 le tocó el turno a las ciudades de Pripyat y Chernobyl.

 Quirófano de un hospital en Pripyat

 
Gimnasio de una escuela en Pripyat



El trabajo del fotógrafo Tom Bossi, le ha llevado a Estados Unidos, Berlín, Venecia, Yalta, Rumania y, entre otros, Chernobyl.  Con motivo de los 20 años de la catástrofe, Bossi visitó el área de exclusión. 


Reactor 4 de la central nuclear de Chernobyl

Es curioso ver la capacidad de permanencia de los símbolos.


 Lennin en la ciudad de Chernobyl



Magnitud 9: Fukushima
El 11 de marzo de 2011un terremoto y un tsunami en Japón, en la costa este del país, provocó el último desastre nuclear en la historia. El gobierno delimitó la zona de exclusión con un radio de 20 kilómetros alrededor de la central.
Un año después, en ese área sólo hay pueblos fantasmas…




Una calle al sur del Bronx
Charlotte Street situada en el South Bronx de Nueva York, se vio muy afectada por la pobreza y la delincuencia durante los 70’s. La consecuencia directa fue la quema de edificios y el abandono de las viviendas. En 1977 Jimmy Carter visitó la zona y la declaró como la peor de la ciudad de Nueva York.
Años después, en 1980, en Madison Square Garden, se celebraba la Convención Nacional del Partido Demócrata mientras que en Charlotte Street tenía lugar la Convención Popular a la que asistía el candidato republicano a la presidencia, Ronald Reagan, quien, en medio de los escombros, prometió reconstruir el lugar.






Ronald Reagan en Charlotte Street

Para este acto y en este contexto,  John Fekner ( 1940) artista neoyorkino de la generación de Jean Michel Basquiat, Jenny Holzer o Keith Haring, trabajó en la inclusión de mensajes en los edificios abandonados.















Decay
















Broken Promises/Falsas Promesas

















                                          Last Hope















                                   Save our school



                                                                                     Broken Treaties




Se escuchaba a lo lejos; la burbuja hizo “boom”
Hans Haacke (Colonia, 1936) supo afinar el oído cuando los cimientos de la burbuja inmobiliaria empezaban a crujir. Su trabajo ha ido por la línea de la crítica institucional, de hecho resultaba incómodo para ciertos sectores: el ex director del Guggenheim de Nueva York, Thomas Messer, canceló, en 1971,  una exposición suya acerca de las posesiones inmobiliarias de dos multimillonarios de Manhattan, Sol Goldman y Alex DiLorenzo, alegando que aquello no era arte.  La historia no quedó ahí, un centenar de artistas protestaron y el asunto llegó a oídos de la policía neoyorkina quien acabó investigando a Goldman y DiLorenzo por presuntas relaciones con el hampa de Manhattan.
El asunto es que este artista suele  “meterse” donde no le llaman ni las personas ni los espacios abandonados…  













Hay excepciones, por supuesto: “Castillos en el aire” una muestra sobre el universo a medio construir y la especulación urbanística en el Ensanche de Vallecas, que se puede ver en el Museo Reina Sofía de Madrid hasta el 23 de julio.

Una de las veces que Haacke visitó España descubrió este territorio donde los esqueletos de hormigón reinan las noches y los días. Se quedó atónito: “absolutamente desierto donde no te cruzabas con nadie, aunque estaba perfectamente señalizado y lleno de parques infantiles”. Además, y para mayor “fuerza de destino”, las calles llevan nombres como “Calle del Arte Pop” o “Calle del Arte Conceptual”.
Son viviendas muertas, edificios descarnados, lugares dejados por la crisis económica, material viejo del poderío de las inmobiliarias, pasos de aire y escondites de Eco.














Edificios a medio construir en el Ensanche de Vallecas. 














Barrios, en la actualidad, abandonados donde los compradores se llenaban de ilusión: “ Se vende” ( si tu salario no te lo permite; lo hará el banco).


Al trabajo gráfico de Haacke se suman los documentos que ha ido recopilando.  Son notas simples del Registro de la Propiedad sobre apartamentos de un edificio jamás construido.  Suspendidos en el aire y movidos por un ventilador, a modo de metáfora actual, así los presenta en “Castillos abandonados”: 

Documentos del Registrode la Propiedad


De lo que un día fuimos...
Las cosas, los lugares y las personas tienen intrahistoria. Es necesario volver a los orígenes para comprender la realidad y pensar que hubo un tiempo en el que,  lo que ahora vemos, lucía en todo su esplendor. Que las cosas materiales por naturaleza pasan y mueren, literal o físicamente, y que los asuntos del alma se graban en nuestra memoria; en ambos casos, la sensibilidad e intuición del artista, las salvan del olvido siendo testimonio de lo que un día fueron, de lo que un día fuimos.










martes, 3 de abril de 2012

El arte de la imaginería religiosa: país sublime.


Si por algo se caracteriza la escultura española del Barroco es, sin duda, por las tallas de madera policromada, que están colocadas en los retablos o se independizan, creando los pasos procesionales. 
Durante estos días salen a la calle y España revive su condición de país devoto y penitente. Esa "España Negra" cuya atmósfera, los pintores de finales de siglo XIX -principios del siglo XX, elevaban a arte. 

Procesión en Toledo, José Gutierrez Solana

El olor a la cera de las velas y la luz cálida que desprenden, hacen que se conviertan en pinturas sensoriales y llenas de acción porque la luz no es homogénea, es una luz de foco con lo cual, implica drama ("acción" en griego) : lo que alumbra la vela se ve, lo que no se queda a oscuras. Paradojicamente, la luz se convierte en sombra. 
Solana adoptaba un tono y un enfoque del que luego harían dogma los surrealistas: lo cotidiano se vuelve perverso. 

Cristo de la Sangre, Ignacio Zuloaga 1911. 



Ignacio Zuloaga es otro pintor de fin de siglo que va por la línea de Solana. 


Este Cristo de la Sangre es la representación pictórica de los Cristos del escultor Gregorio Fernández, el máximo exponente de la escultura barroca del siglo XVII en Castilla, en concreto, en Valladolid.  El paso procesional Jesús sepultado es tan cruento como este Cristo cuya característica va en el nombre: Cristo de la sangre. 

Estas dos pinturas son sólo un mínimo ejemplo del calado de la tradición religiosa de Semana Santa en el arte español que se vuelve condición definidora de nuestro país y buena parte de nuestras costumbres. Porque es curioso: son más abundantes las representaciones de la Pasión que las de la Natividad o la Epifanía. 
España se quedó con la parte penitente, sufridora y dolorosa de la religión católica y  se tiñe de morado durante la Cuaresma y luego de rojo durante los días de Pasión. El blanco viene con  el Domingo de Resurrección , una de las fiestas más importantes de nuestra fe: Cristo ha vencido a la muerte. 

Esta característica penitente nos valió el adjetivo de país sublime. 

Las tallas estaban pensadas y destinadas a la devoción y a la enseñanza de las escenas de los Evangelios. Muy a grandes rasgos, hay dos escuelas fundamentales: la castellana, austera y realista, con Gregorio Fernández a la cabeza y la andaluza: idealizada y clásica con Juan Martínez Montañés como máximo representante. 

Durante la JMJ de Madrid, buena parte de esas tallas se pudieron ver en la capital y con ellas se realizó el Via Crucis . Éstas eran:

  •    La última de cena, de Francisco Salzillo ( 1763). En Murcia.
  •    El beso de Judas, Antonio Castillo Lastrucci ( 1961) Málaga.  (Es estas dos escenas, a Judas se le representa de pelo moreno y barba. En la Última Cena puede aparecer con una bolsa de monedas, haciendo alusión a las treinta monedas de la traición o a que era el administrador de los doce Apóstoles)  
  •      Negación de San Pedro, Federico Coullaut-Varela (1947)Orihuela, Alicante.
  •   Jesús sentenciado a muerte,  Anónimo, siglo XVII. Madrid. (Imagen del Cristo de Medinaceli)
  • Jesús cargado con la Cruz, . José R. Fernández-Andrés ( 1942). Madrid (imagen de Jesús del Gran Poder)
  • Jesús cae sobre el peso de la Cruz, Mariano Benllure y Gil (1942) Úbeda, Jaén
  •  El cirineo ayuda a llevar la Cruz, anónimo siglo XVII. En León.
  •  La Verónica enjuga el rostro de Jesús, Francisco Pinto (1976). Jerez de la Frontera. (Este episodio no se encuentra en los Evangelios Canónicos. Milagrosamente, en ese paño o lienzo con el que la Verónica le enjuga el rostro, se queda grabada la imagen de Jesús. Es lo que se conoce como El Santo Rostro. “Verónica” significa “imagen verdadera”)
  •   Jesús despojado de sus vestiduras, Manuel Ramos Corona (1989) Granada
  •   Jesús clavado en la Cruz,  Ramón Álvarez 1884. Zamora.
  •  Jesús muere en la Cruz,  Francisco Palma Burgos, 1942. Málaga (conocido como Cristo de la Buena Muerte, el de los Legionarios o el de Mena porque es una recuperación de la talla del Cristo de Pedro de Mena, siglo XVII
  •   El Descendimiento, Luis Marcos Pérez, 1946. Cuenca.
  • Jesús en brazos de su madre, Gregorio Fernández, 1625 . Valladolid.
  •  El cadáver de Jesús sepultado, Gregorio Fernández , siglo XVII. Segovia.
  •   La soledad de la Virgen, Atribuída a Luisa Roldán, la Roldana, siglo XVII. Sevilla. (representada por la Virgen de Regla)


Algunas cuestiones iconográficas: 
El Cristo de los Legionarios  así como El Cristo de la Luz , realizado por Gregorio Fernández en 1641 (Valladolid) son Cristos que están muertos porque tienen la lanzada. 
El de Gregorio Fernández tiene una de las lanzadas más  cruentas y desgarradoras de la imaginería… Ambos están crucificados con tres clavos, siguiendo la tradición gótica.  

Cristo de la luz, Gregorio Fernández. 1641



















En Sevilla, el escultor más significativo es Juan Martínez Montañés, su obra más importante es el Cristo de la Clemencia, que se encuentra en  la catedral de Sevilla.

Cristo de la Clemencia, Juan Martínez Montañés, 1603 .
En la Catedral de Sevilla. 


 Es un  Cristo vivo porque aún no ha recibido la lanzada. Está crucificado con cuatro clavos, siguiendo la iconografía clásica que defendía  Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez. 

De ahí que los Cristos Crucificados de Velázquez  sean de cuatro clavos. Como dato: el de Goya también tiene cuatro clavos.


Cristo Crucificado muerto, Velázquez. 1632.











Cristo crucificado, Goya. 1780.














En cuanto a la forma de representar la Crucifixión:  los clavos de las manos Jesús  se colocan  en el centro  pero eso no se corresponde con la realidad. Si eso hubiera sido así, se hubiera rajado  la mano. De forma que los clavos de la crucifixión, históricamente, se colocaban encima de la muñeca. Sin embargo, a la hora de representar, por cuestiones estéticas, se ponen en la palma de la mano para que éstas no queden colgando.  

No cabe duda de que ante estas imágenes, nadie queda indiferente.

lunes, 2 de abril de 2012

El espíritu de Córdoba

Se llama así a la sala donde se agrupan las pinturas de Julio Romero de Torres que tienen de fondo a su ciudad: Córdoba.
A finales de enero se reabrió el Museo Julio Romero  después de permanecer casi un año y medio cerrado como consecuencia de los trabajos de reforma a los que ha sido sometido y que lo han trasformado en un edificio más atractivo y moderno.


Bien, ahora la noticia es que este museo ha vuelto y lo ha hecho con éxito: más de 28.000 personas lo han visitado en estos dos meses de reapertura. Así lo ha manifestado el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba. En una entrevista concedida a Europa Press, el edil dice que "se han hecho una serie de innovaciones que ubican al museo en el siglo XXI, lo hace más atractivo y moderno y a la intensa mayoría de la gente que va le gusta".


Además de mejorar la accesibilidad del edificio, colocando un ascensor, se ha instalado un sistema de apoyo para personas con deficiencias visuales y auditivas y una nueva iluminación basada en la tecnología LED que permite que se encienda la luz de forma automática al paso del visitante, a favor de una mejor conservación de los cuadros. Y además, del interior, se ha reformado el exterior: la fachada está restaurada así como la portada de ladrillo del museo, obra de 1752 que es BIC (Bien de Interés Cultural). 
El inmueble que alberga el museo forma parte del que fue el antiguo Hospital de la Caridad patrocinado por los Reyes Católicos a finales del siglo XV y atendido por la orden franciscana.


Para esta Semana Santa el museo ofrece horarios ampliados el jueves y viernes, y también abrirá sus puertas el lunes de Pascua. 


Chiquita piconera,  1930.
Cada vez que me encuentro con una noticia sobre Romero de Torres no puedo evitar pensar en aquella mujer morena de la copla, en aquella de los ojos de misterio y el alma llena de pena, en la Chiquita Piconera o en la Fuensanta que ilustró los billetes de cien pesetas de la posguerra española. 

jueves, 29 de marzo de 2012

"Por mi trabajo, arriesgo mi vida y mi razón"



Autorretrato y fotografía.

Mañana, 30 de marzo, se cumplen 159 años del nacimiento de Vincent Van Gogh, que nació en 1853 y terminó con su vida en 1890. 
  
Por cuestiones temporales se le clasifica como pintor postimpresionista, sin embargo, es mucho más; casi puede recoger todos los "ismos":  por su pincelada y empatía con el espectador es "expresionismo"; por sus trazos, "surrealismo", por su disposición en el lienzo, "cubismo" o por su nocturnidad lunar.... "romanticismo". 


La semana pasada, el "martes de hallazgos", se le atribuyó  la autoría de una obra que se creía anónima:  un lienzo de 100 x 80 cms , que resultó ser  “Bodegón con flores oreja de ratón y rosas” o “Naturaleza muerta floral con amapolas y rosas”.


Bodegón con flores oreja de ratón y rosas, 1886.
Van Gogh realiza esta obra  ya en París en 1886. Hay matices importantes en cuanto a las fechas de la ejecución y la causa de la atribución.
Es obligatorio conocer que Vincent reutilizaba hasta tres veces sus lienzos… 
(uno, porque era habitual; dos, porque su situación económica hacía que lo fuera). De forma que: debajo de esta naturaleza muerta floral había una escena de lucha libre entre dos hombres, que había pintado durante su estancia en la Escuela de Bellas Artes de Amberes en 1886, antes de viajar a Francia.



Escena de lucha libre entre dos hombres. Estaba debajo del
Bodegón encontrado. 

La cuestión de este asunto es que  hay noticia de esa escena de lucha libre en una carta que Van Gogh le escribe a su hermano Theo. En esa nota se refiere a este cuadro como  "una cosa muy grande con dos torsos desnudos, dos luchadores", que le han quedado bien. 
Es curioso, dice "grande" porque esta medida no es habitual en su obra, de hecho, es la más grande de su trayectoria. Así que, las dimensiones de esta escena fueron, en principio, un factor por el que se descartó la autoría de Van Gogh. Sin embargo, cuando los restauradores del museo holandés Kröllen Müller usaron la técnica de  rayos X , confirmaron que debajo de esa naturaleza muerta, efectivamente, se encontraba la escena de lucha libre de la que sí había documentación. Por lo tanto, éste fue el paso clave para atribuir la autoría al pintor holandés. 

Pictoricamente, la pincelada de las margaritas (a un lado de las amapolas) coincide con los años de París: es un trazo inquieto que tiene semejanza con los famosos girasoles que vendrán después. Aquí ya se puede ver que el trazo del pincel es más suelto y eso indica que ya ha conocido el trabajo de los impresionistas: llegó a tiempo para  ver la última exposición impresionistas y quedó asombrado por el colorido de la paleta; unos colores que tenían un brillo que Van Gogh jamás había visto antes...

Ese trazo inquieto que se aprecia en esta obra, será seña de identidad de Van Gogh.

Lo último, y más interesante, que leí sobre él fue en La Historia del Arte del profesor Gombrich, cuyas palabras me ayudaron a entender el leitmotiv de su pintura, especialmente, de la obra del final de su carrera, cuando los nervios y las crisis mentales hacían de él una marioneta.  En una carta, Van Gogh comparaba su pincelada con la escritura… 

El símil no puede ser más acertado: "Él pintó como otros escriben" , dice Gombrich, que además, señala: “Así como en la forma de escribir una carta los rasgos de la pluma sobre el papel comunican algo de los ademanes del que la escribe, y así como instintivamente sabemos cuándo una carta ha sido escrita bajo los impulsos de una emoción,  así las pinceladas de Van Gogh nos comunican algo de su estado de espíritu”. Sublime.

Campo de trigo con cipreses, 1889.

Noche estrellada sobre el Ródano, 1888.






martes, 20 de marzo de 2012

#VivaLaPepa

Se cumplió el Bicentenario: el 19 de marzo de 1812 se promula la primera Constitución española en la plaza de San Felipe de Neri, a las puertas del Oratorio, en Cádiz. 
Hay arte en torno a este acontecimiento; aunque las obras no tengan mucho de revolucionarias, pictóricamente hablandoson testimonio de un momento importante de nuestra historia, así que, cada cierto tiempo, cuando se conmemoren años de esa Constitución, que apenas duró dos años, saldrán los nombres y las obras de quienes se encargaron de documentar de forma plástica esta historia. 
Éstas son: El Juramento de las Cortes de Cádiz de Casado del Alisal y La promulgación de la Constitución de 1812 de Salvador Viniegra. 




 A José María Casado del Alisal le encargaron El juramento de las Cortes de Cádiz  para el Salón de los Diputados: fue la obra que le dio la gloria… Se pintó unos 50 años después de 1812,  en 1863.
Hay elementos del realismo en la composición  y el detalle de las figuras, por ejemplo. Sin embargo, llama la atención  la forma de representar: es una escena solemne y se presenta en un ámbito reducido y sin grandes alardes de grandiosidad. Parece una reunión de intelectuales de la más íntima condición, asunto, por otra parte que no dista mucho de la realidad, ya que éstos eran unos pocos: eran tiempos en los que el conocimiento no estaba tan democratizado. 


Salvador Viniegra  realizó La promulgación de la Constitución de 1812 100 años después, en 1912, con motivo del primer centenario de la Carta Magna.
 El encargo vino del Museo Histórico de Cádiz, que quería una obra que homenajeara y plasmara este gran acontecimiento.
La pintura representa la lectura pública del texto en la Plaza de San Felipe Neri, ante el pueblo soberano y las autoridades.  Allí está el oratorio dedicado a San Felipe Neri y es donde, históricamente, se discutió y aprobó la Constitución. 
Actualmente la obra está en el Museo de las Cortes de Cádiz. 

Si se conoce la historia, el detalle que cuento a continuación es evidente, sin embargo, no deja de ser relevante porque lo evidente es más difícil de explicar que lo complejo. Ahí va: 
En las obras no aparece el rey. Estaba en el exilio y fueron los burgueses ( más intelectuales) quienes se encargaron de escribir una constitución con la intención de que el rey, Fernando VII, cuando volviera la firmara… Se equivocaron: no sólo no la firmó, si no que la derogó en 1914. 
La constitución establecía el sufragio universal masculino , la soberanía nacional, la monarquía constitucional, la separación de poderes y la libertad de imprenta, entre otras cosas. Aspectos todos, que desfavorecían los derechos absolutos del monarca Fernando VII, con el que, por cierto, Goya no simpatizaba. 


Fernando VII con manto real. Goya hacía 1814. En el Museo de El Prado (Madrid)


Es casi inevitable hablar de Francisco de Goya en este contexto de principios de siglo XIX. Como hombre preocupado por su tiempo, encontramos una Alegoria de la Constitución de 1812, con fecha de 1812.
Esto demuestra que, a parte de la pintura de historia, se utilizaban otros géneros para reflejar estos temas. 
La obra es también conocida como La verdad, el Tiempo y la Historia o como España, el Tiempo y la Historia.  Lo curioso de ésta es que fue un encargo de Godoy a Goya e influida por los aires franceses:  la primera Constitución en Francia se promulgó en 1791 y fue aceptada por el rey Luis XVI.

Alegoría de la Constitución de 1812. Goya. 

La obra está en el Museo Nacional de Estocolmo (Suecia). 
La interpretación de esta Alegoría como la Alegoría de la Constitución es la siguiente: se considera que la figura central es España y que el anciano que la lleva es una figura de la nueva época que comienza.  España, con indumentaria blanca, lleva en una mano la Constitución de Cádiz de 1812 y en la otra un cetro, que simboliza la superioridad de la Constitución sobre el Régimen Absolutista. 
En primer plano estaría la Historia, anotando el suceso a la vez que pisa el antiguo corpus jurídico.  También  aparece desnuda,  pues la Historia debe ser fiel y verdadera.

lunes, 5 de marzo de 2012

Entre mármol y piel




Hermafrodita durmiente (réplica de un original griego del siglo II a.C y atribuido a Policleto)




Han tenido que pasar casi dos siglos para que 65 de las casi 700 esculturas, que pertenecieron a la Colección Borghese, hayan regresado a casa (pero no para quedarse) con motivo de los 150 años que conmemoran  la Unificación Italiana. 

Actualmente, estas esculturas se encuentran en Francia, en el Museo del Louvre y llegaron allí porque en el año 1807, en plena expansión, Napoleón se llevó a París las 695 esculturas del fondo antiguo de la Colección Borghese que por aquel entonces estaba en manos de Camilo Borghese, marido de Paulina Bonaparte, es decir: su cuñado.
La cantidad que acordaron por estas piezas fue 13 millones de francos en los que se incluían los costes de la restauración de las obras; pero Napoleón nunca llegó a pagar esa cantidad… y sólo entregó a su cuñado 8 millones. Para compensar la pérdida, Camilo Borghese compró otras obras de arte clásico pero no llegaron a ser de la misma calidad y además, Napoleón le nombró gobernador del Piamonte. 

Y decía que no han regresado para quedarse porque forman parte de una exposición que ha organizado la Galería Borghese junto con el Louvre: “Los Borghese y lo antiguo”, hasta el 9 de abril en Roma. 

En relación al título de la muestra, leía el otro día un artículo  en la revista “Descubrir el Arte”, decía que el enunciado no da ninguna pista de lo expuesto porque 
·        "Básicamente sólo hay escultura ( excepto algún vaso o jarrón)"
·        "Son esencialmente de mármol"
·      "  y de una época muy concreta del arte griego: el Helenismo y la época romana, que copió los originales griegos más antiguos y que gracias a esas copias, se han conservado"

Es bueno conocer estos matices, aunque la belleza y la calidad de las obras, hacen que no sean relevantes a la hora de dar un paseo por esta colección.

Lo que encontramos son las copias romanas que proceden principalmente del periodo helenístico (a partir del siglo II a. C.) y muestran el lado más lúdico y amanerado . ((“Amanerado” que tiene que ver con “Manierismo” y “Manierismo” que tiene su origen en “manera”, es decir, que lleva implícita la  forma propia o el proceder del escultor))

De forma que las esculturas ya tienen otro movimiento, otras expresiones: se han superado las “dificultades” del periodo arcaico, con lo cual son obras con movimiento y flexibilidad… y se ve muy bien en “Sileno y Baco niño”,  datada entre el siglo I y II d.C y una réplica de un original de Lisippo ( segunda mitad siglo IV aC). 
Sileno, es un sátiro de la mitología griega, tiene en brazos a Baco, el dios del vino y de las “bacanales” ( de ahí el nombre…), y está apoyado en el tronco de un árbol de una forma tan delicada que no parece que sea necesario ese punto de apoyo para que se mantenga en pie…

Sileno con Baco niño ( siglo I-II d.C, réplica de un original de Lisippo de la segunda mitad del siglo IV a.C)

Otra de las piezas que están expuestas es “Venus Borghese”,  de Antonio Canova e inspirada en Paulina Bonaparte, que está recostada en un diván cuyo colchón puede sentirse a simple vista por los pliegues del material. Tratar el mármol, un material tan duro, de esta manera es realmente asombroso. 

Venus Borghese ( Antonio Canova, 1804-1808) 

"Apolo y Dafne" de Bernini es una de las pieza que mejor ilustran el movimiento, ese momento álgido del mito cuando se está representando el drama, cuya etimología griega quiere decir "acción". Y efectivamente, es un, dos, tres... ¡acción! y la metamorfosis de Dafne empieza en sus manos que se están convierto en laurel. 

Apolo y Dafne (Bernini, 1625) 
  Es un juego perfecto: El laurel será uno de los atributos del dios Apolo y así todo cuadra. 

En la mitología clásica las tragedias y los dramas 
más insoportables para el ser humano nunca dejan de ser bellos porque nunca pierden la mesura, el canón ni la proporción. 

Apolo y Dafne (Bernini)